¡SIEMPRE APUESTA POR TI!
- Equipo de Prevención
- 13 jul 2020
- 1 Min. de lectura
La formación de nuestra autoestima viene alimentada (en parte) por esas dinámicas familiares en las que fuimos educados. Es un legado que deja huella y que a veces cuesta sanar.
En especial si vino de un padre o una madre que jamás se amó a sí mismo y que no fue hábil a la hora de atender necesidades, dar aliento o arropar desde el corazón.
A menudo, no faltan l@s psicólog@s que dicen aquello de que para funcionar en la vida hay que ir con el depósito de autoestima bien lleno. Pocos «combustibles» nos dan tanta determinación, autoconfianza y sensación de competencia. Sin embargo, y esto lo sabemos bien, a menudo vamos por el mundo bajo mínimos, que cuesta poner en marcha a veces el motor de la superación.
Es importante tener en cuenta lo sucedido en la infancia, influye mucho, pero no nos determina y pese al pasado vivido somos capaces de hacer cambios que inviertan en la autoestima propia y de la familia.
Cada persona se identifica con cualidades y rasgos propios que les han ayudado a lograr cosas en la vida y han aportado a los demás.
Esta actividad para realizar en familia, facilita el ejercicio de identificar en uno/a mismo/a cualidades importantes e identificarlas en otros/as para reforzarlas. Facilitará un espacio de seguridad e intimidad en la familia.

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